¿Qué creemos?
En tanto que cristianos evangélicos, aceptamos la Revelación de Dios único en tres personas (Padre, Hijo y Espíritu Santo) dada en las Escrituras del Antiguo y del Nuevo Testamento, y confesamos la fe histórica del Evangelio que se proclama en sus páginas.
Nuestros Valores
LA GLORIA DE DIOS
Dios es el centro de todas las cosas. Todo ha sido creado por y para El. Por ello, como iglesia queremos que nuestro amor y deleite en la gloria de Dios sea la verdadera motivación de todo cuanto hacemos en esta vida, como comunidad y como individuos (Ro. 11:36, Col. 1:16).
LA CENTRALIDAD DE LA PALABRA
La Palabra de Dios, inspirada e inerrante, es suficiente para todas las áreas de nuestra vida. Ella es la autoridad máxima y la base de todo lo que hacemos como iglesia.
LA ORACIÓN
La oración es el motor de la vida del creyente y de la iglesia. Es fuente de poder (Mt. 17:19-21), un deleite (Sal. 16:11), una disciplina (1 Tes. 5:17) y una necesidad (Ef. 6:18-20).
El corazón, desde la perspectiva bíblica, es el lugar que determina toda nuestra manera de vivir, nuestras emociones, pensamientos y decisiones (Pr. 4:23, Mt. 5:19). Por ello, como iglesia no queremos enfocarnos en lo externo, la conducta (Mt. 6:2, 5, 7). Nuestra prioridad es la transformación del corazón, la cual produce el verdadero fruto de la santificación (Mt. 6:21, Gál. 5:6).
EL CORAZÓN
LA DEPENDENCIA DE LA GRACIA
Dios es el único que puede moldear nuestros corazones, hacer avanzar su Reino y edificar su iglesia. Por ello, entendemos que solo cuando nos mantenemos firmes y completamente dependientes de su gracia es que podemos ser moldeados por El y de llegar a ser instrumentos útiles en sus manos (Un. 15:15, 2 Co. 12:9, 1 CO. 15:10).
LA MISIÓN
Como embajadores de Cristo, Dios nos ha encomendado el ministerio de la reconciliación (2 Co 5:18-20) y la tarea de hacer discípulos de todas las naciones. A través de la proclamación del evangelio, queremos alcanzar este mundo perdido con el mismo amor con que Dios nos alcanzó a nosotros.
La soberanía y la gracia de Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo en la creación, la providencia, la revelación, la redención y el juicio final (Génesis 1:1-3; Efesios 1:13-14; Colosenses 1:16-17; Juan 1;3; 1 Corintios 8:6)
La divina inspiración de la Sagrada Escritura en sus documentos originales y, por consiguiente, su credibilidad total y su suprema autoridad en todo lo que atañe a la fe y a la conducta. (2ª Pedro 1:21; 2ª Timoteo 3:16)
La pecaminosidad universal y la culpabilidad del hombre caído que acarrea la ira de Dios y la condenación. (Romanos 3:10-12, 23; Jeremías 17:9; Efesios 2:1)
El sacrificio vicario del Hijo de Dios encarnado, único fundamento suficiente de redención de la culpabilidad y del poder del pecado, así como de sus consecuencias eternas (Tito 2:14; 1ª Timoteo 4:10; Mateo 20:28; 2ª Pedro 3:18).
La justificación del pecador solamente por la gracia de Dios, por medio de la fe en Cristo crucificado y resucitado de los muertos (Romanos 3:24, 5:9, 8:33; Efesios 2:14)
La obra de Dios el Espíritu Santo que ilumina, regenera, mora en el creyente y le santifica (Juan 3:5, 6:63; Efesios 4:24; 1ª Corintios 6:19; Romanos 5:5; 1ª Juan 4:18).
El sacerdocio de todos los creyentes que, en la unidad del Espíritu Santo, constituyen la Iglesia Universal, el Cuerpo del cual Cristo es la Cabeza, comprometidos por el mandamiento de su Señor a la proclamación del Evangelio en todo el mundo (Hechos 11:21; 1ª Pedro 2:9).
La esperanza del retorno visible de nuestro Señor Jesucristo en poder y gloria, la resurrección de los muertos y la consumación del Reino de Dios (Mateo 25:6; Hechos 1:10-11; Juan 14:3; Mateo 25; Lucas 19:12-27; 1ª Tesalonicenses 4:14-18; 1ª Corintios 15:44; Mateo 24:30)
Creemos en el bautismo por inmersión y la cena del Señor como ordenanzas dadas por el Señor a su Iglesia. El bautismo, como testimonio público de conversión al evangelio de Jesucristo en identificación con su muerte, sepultura y resurrección. (Mateo 28:19; 1ª Corintios 12:13; Romanos 6:3-4; Gálatas 3:27; Hechos 2:41-47 ). La santa cena, como recordatorio de su muerte, señal del Nuevo Pacto y anuncio de su segunda venida ( 1ª Corintios 10:15-17; 11:26; Lucas 22:15-16)
El matrimonio y la familia cristiana. Creemos que el matrimonio es una institución creada por Dios por medio dela cual un hombre y una mujer, nacidos como tales, se unen libre y voluntariamente de manera estable y permanente para vivir juntos, amarse, respetarse, ser de ayuda mutua y constituir un hogar de bendición para sí mismos y, en su caso, para sus hijos y el entorno que les rodea (Génesis2:24; Josué 24:15; Mateo 19:4-6; Hebreos 13:4; Efesios 5:25; Efesios 6:4)
